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Aunque existen máquinas de
corriente continua con imanes permanentes, lo normal es que el campo
magnético esté creado por bobinas inductoras dispuestas en el estator
alrededor de los polos principales. Según la fuente de alimentación de
estas bobinas, se distinguen dos tipos de excitación:
Excitación independiente y
Autoexcitación.
La excitación independiente
significa que la corriente continua que alimenta el devanado inductor
procede de una fuente independiente de la máquina, como una batería de
acumuladores, un rectificador conectado a una red alterna, o bien un
generador de corriente continua rotativo. En este último caso, si el
generador va montado sobre el propio eje de la máquina, la excitación
independiente se denomina excitación propia.
La autoexcitación significa que la corriente continua que
excita las bobinas inductoras procede de la misma máquina generatriz.
Para obtener la autoexcitación o cebado de la máquina, es preciso que
exista un pequeño flujo en el circuito magnético, flujo que es posible
producir y mantener gracias al fenómeno de histéresis magnética. Gracias
a este flujo remanente, al hacer girar el inducido se inducirá en él una
pequeña f.e.m. que aplicada al circuito inductor, con la polaridad
conveniente, genera una débil corriente que refuerza el
magnetismo remanente y la f.e.m. inicial debida al flujo remanente
se incrementará. A mayor f.e.m., corresponderá mayor corriente, con el
refuerzo consiguiente del flujo, luego se produce un nuevo aumento de la
f.e.m. y así sucesivamente hasta alcanzar un equilibrio o estabilidad de
la tensión en bornes que se traducirá en una constancia de la corriente
de excitación y por tanto del flujo. A esta estabilidad se llega por
causa de otra propiedad característica de los materiales magnéticos, la
de saturación.
Dependiendo de la
conexión entre el devanado inductor y el inducido se distinguen tres
tipos de máquinas autoexcitadas: la
máquina serie, la máquina derivación y la máquina
compuesta o compound.

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